El alcalde Gergely Karácsony de Budapest (Hungría) tomó una postura histórica al mantener y liderar la marcha LGBTQIA en junio de 2025, a pesar de un intento del gobierno estatal húngaro por prohibirla mediante una nueva legislación que permitía vetar este tipo de eventos alegando la “protección de menores”.
Enfrentando una orden policial y un veto estatal, Karácsony registró la marcha como un evento municipal, argumentando que no requería permiso oficial, y se convirtió en una figura central para miles de manifestantes que marcharon en defensa de los derechos LGBTQIA y de la libertad de expresión.

A pesar de la prohibición formal, cientos de miles de personas acudieron al evento, transformándolo en una de las marchas del orgullo más multitudinarias en la historia de Hungría y en un acto de resistencia contra las políticas restrictivas del primer ministro Viktor Orbán.
Posteriormente, los fiscales húngaros presentaron cargos contra Karácsony por organizar y liderar la marcha, proponiendo imponerle una multa sin juicio, en un caso que ha generado críticas de organizaciones europeas que defienden la libertad de asamblea y los derechos humanos.
El gesto del alcalde ha sido celebrado por activistas y políticos pro-derechos LGBTQIA como un símbolo de defensa de las libertades civiles, frente a un clima político cada vez más hostil hacia la diversidad sexual en Hungría.

