En la sociedad moderna la idea de estar en pareja ha sido históricamente idealizada. Sin embargo, cada vez más personas permanecen solteras por largos períodos o incluso toda la vida, no por “mala suerte”, sino por una combinación de rasgos de personalidad y preferencias personales.

Según diversos estudios científicos, existen patrones claros en las personas que nunca han tenido una relación seria o han sido “perpetuamente solteras”. Uno de los elementos más utilizados por la psicología para analizar personalidad es el modelo de los Cinco Grandes rasgos: extraversión, apertura a nuevas experiencias, responsabilidad (o escrupulosidad), amabilidad y estabilidad emocional.
Un estudio publicado en Psychological Science sobre más de 77.000 personas mayores de 50 años encontró que quienes nunca estuvieron en una relación comprometida tienden a puntuar más bajo en extroversión, apertura a experiencias y responsabilidad, en comparación con quienes sí han formado pareja.
Aunque las diferencias no son absolutas ni determinan el destino de nadie, estos rasgos pueden influir en cómo una persona socializa, explora nuevas opciones o se compromete con otra persona.
Rasgos y comportamientos comunes
Además de los rasgos de personalidad, otros patrones que suelen encontrarse en personas perpetuamente solteras incluyen:
- Fuerte independencia y autosuficiencia, valorando su libertad y tiempo propio por sobre la adaptación a la vida en pareja.
- Aceptación de la soledad y bienestar en su propia compañía, no sintiendo necesidad de llenar un vacío emocional con una pareja.
- Altos estándares o criterios selectivos que pueden hacer más difícil encontrar a alguien que cumpla con lo que realmente buscan.
- Crítica interna o tendencia a juzgar fuertemente, lo que puede interferir en la formación de vínculos afectivos profundos.

Soltería: ¿una elección o una circunstancia?
Es importante aclarar que la soltería no siempre implica infelicidad ni carencia emocional. La psicóloga social Bella DePaulo, experta del tema, ha destacado que muchas personas solteras reportan niveles altos de bienestar y que la soltería puede convertirse en una forma de vida enriquecedora y autoafirmativa.
Hoy más que nunca, con cambios culturales y sociales que amplían las formas de vivir las relaciones y el amor, la soltería prolongada puede ser una elección consciente de crecimiento personal, independencia emocional y satisfacción con la propia vida.

