En una noche de repechaje cargada de nombres conocidos y regresos esperados, Matías Hanssen fue el que nadie tenía en el radar. Las redes lo bautizaron como el “estricto NN” antes de que se revelara su identidad: sin huella digital visible, sin historia mediática previa y sin el pasado de farándula que traían otros participantes. Aun así, se convirtió en el segundo ingreso por repechaje de Gran Hermano Generación Dorada el 19 de mayo


Oriundo de Tucumán, Hanssen se gana la vida lejos de las cámaras: es emprendedor y se dedica a la comercialización de cepillos de dientes. Un perfil que no encaja en ninguno de los moldes habituales del reality, donde abundan los ex mediáticos, los influencers y los que ya conocen el circuito de los medios.

Pero lo que faltó en reconocimiento previo lo compensó con actitud desde el primer segundo. Su video de presentación fue una declaración de intenciones sin vuelta atrás: “Voy sin tapujos”, sentenció. Sin rodeos, sin alianzas prearmadas, sin intención de pasar desapercibido.

Hanssen se define como estratega y competidor feroz. Dejó claro que no entró a la casa más famosa del país para hacer amigos ni para adoptar un rol pasivo. Su objetivo es el premio mayor y su forma de jugarlo, por las propias palabras con las que se presentó, será frontal y sin filtros.

Esa combinación —desconocido para el gran público, con carácter fuerte y sin compromisos previos dentro del juego— lo convierte en una de las incorporaciones más impredecibles de esta edición. Los participantes que ya llevan semanas en la casa todavía no saben bien qué esperar de él. Y eso, en Gran Hermano, es una ventaja.

Lo que no ha previsto Matías es que todo lo que subes a internet, en la internet queda y al muchacho le gusta mostrar su ‘cepillo’ de dientes antes de que lo compres















