Durante décadas, la psicología popular dividió a las personas en dos grandes categorías: introvertidos y extrovertidos. Los primeros recargan energía en soledad. Los segundos la encuentran en la multitud. Pero hay un grupo de personas que no termina de encajar en ninguno de los dos moldes. La ciencia acaba de ponerles nombre: otrovertidos.
Qué significa
El término viene del español y del latín. “Otro” más “vert” —del latín vertere, girar— da literalmente “alguien que mira en una dirección diferente”, según explica la terapeuta Jennifer Finch en un artículo de Medium. The Otherness Institute, que desarrolló el concepto, lo describe así: son personas que no buscan pertenecer a un grupo porque los demás lo hacen, que cuestionan, buscan autenticidad y disfrutan de su independencia. Pueden ser sociales, pero también valoran profundamente el tiempo a solas.

“Los otrovertidos compensan su incapacidad de integrarse con una gran sensibilidad y una asombrosa capacidad de empatía. Lejos de ser distantes y rígidos, son cálidos, emotivos y amables, lo que da la impresión de ser muy sociables”, describe el instituto.
Las señales que te identifican
Según The Otherness Institute, estas son las características que definen a un otrovertido:
-Conectan profundamente con una persona, pero no con los grupos. No comprenden cómo un grupo puede pensar colectivamente y no sienten atracción por seguir ideologías o aceptar un pensamiento de manada. Pueden tener una relación íntima y significativa con alguien, pero la dinámica grupal los agota o les resulta ajena.
-Se sienten cómodos estando solos, pero pueden sentir soledad en un grupo. La paradoja que muchos reconocerán: estar en una fiesta rodeado de gente y sentirse completamente solo. No es tristeza, es la ausencia de esa sensación de pertenencia que otros parecen encontrar automáticamente.
-Tienen dificultades con el consenso. No aceptan una idea solo porque un grupo la sostiene. Necesitan cuestionarla, entenderla por su cuenta, encontrarle sentido propio. Eso puede hacerlos parecer disruptivos o difíciles, cuando en realidad son simplemente independientes.
-Son creativos, asertivos y originales. The Guardian apunta que figuras como Frida Kahlo o Franz Kafka probablemente eran otrovertidos: personas con un mundo interior propio y una forma de ver las cosas que no encajaba con lo establecido.
-Valoran el tiempo de calidad por sobre la cantidad social. Las relaciones de un otrovertido son pocas pero profundas. Buscan ayudar, sostener y construir vínculos sanos, sin caer en la codependencia.
Por qué resuena en la comunidad LGBT+
No es difícil trazar una línea entre el concepto de otrovertido y la experiencia de muchas personas LGBT+. Crecer cuestionando lo que “todos” aceptan como natural. No encontrarse en los modelos de socialización dominantes. Preferir una conexión genuina con una persona a encajar en un grupo que no te ve del todo. Sentirte solo en espacios que deberían ser tuyos.
Ningún tipo de personalidad es mejor que otro, pero entender en cuál encajás —o en cuál no encajás, y por qué— puede ser la diferencia entre exigirte algo que no sos y empezar a vivir desde lo que realmente sos.

