La persecución contra la comunidad LGBTIQ+ en Rusia sumó un nuevo capítulo. Un tribunal de la ciudad de Oremburgo condenó al propietario de un bar y a dos de sus empleados a penas de entre dos años y tres meses y siete años de prisión por organizar eventos dirigidos al colectivo LGBTIQ+. Se trata del primer proceso penal de este tipo desde que las autoridades rusas declararon al llamado “movimiento LGBTIQ+” como una organización extremista.
Según la sentencia, el propietario del establecimiento, su administradora y el director artístico fueron considerados culpables de organizar actividades que, de acuerdo con la Justicia rusa, promovían la afiliación con personas de “orientación sexual no tradicional”. Además de las penas de prisión, el tribunal les impuso una multa conjunta de un millón de rublos, al considerar que obtuvieron beneficios económicos mediante esas actividades.

La investigación comenzó tras una redada policial en el bar Pose, realizada luego de una denuncia presentada por un grupo nacionalista de la región. En marzo de 2024, el caso se convirtió en el primer procedimiento penal abierto utilizando la decisión del Tribunal Supremo ruso que, a finales de 2023, calificó al denominado “movimiento LGBTIQ+” como una organización extremista.
Desde esa resolución, las autoridades han intensificado las inspecciones y redadas en bares, clubes y otros espacios frecuentados por personas LGBTIQ+, en un contexto de creciente restricción de derechos y libertades para las diversidades sexuales y de género en el país. Diversas organizaciones internacionales de derechos humanos han advertido que estas medidas profundizan la persecución y criminalización del colectivo.
El caso ha generado preocupación entre activistas y organismos internacionales, que consideran que la sentencia marca un precedente peligroso para la libertad de asociación, expresión y reunión de las personas LGBTIQ+ en Rusia.

