El trabajo que parece fácil y no lo es: la verdad sobre OnlyFans en Argentina

Fecha:

Aro de luz, buen celular, conexión a internet y listo: el relato que circula sobre OnlyFans hace que parezca fácil. Trabajás las horas que querés, desde tu casa, sin jefes, y el dinero llega solo. El problema es que ese relato tiene muy poco que ver con lo que muestra un informe elaborado por investigadoras del CONICET junto a AMMAR —la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina— y que acaba de volver a circular con fuerza.

Los números rompen el mito de entrada: solo el 21% de quienes están en la plataforma gana más de USD 500 mensuales, y apenas el 18% llega a los USD 1.000. Para dimensionarlo: la plataforma facturó en 2024 ingresos por miles de millones de euros. Ellas, en su mayoría, no ven ese dinero.

Quiénes están y por qué entraron

El 83% de quienes producen contenido en OnlyFans son mujeres, seguidas por identidades no binarias, varones trans, hombres gays y mujeres trans. El promedio de edad es de 31 años y la mayoría tiene estudios universitarios o terciarios. No es el perfil que el imaginario popular suele asociar a la plataforma.

El 72% ingresó por necesidad económica, ante el deterioro del mercado laboral tradicional. No como una elección de vida, no como un proyecto de emprendimiento: como una salida ante la falta de opciones. Más de la mitad combina esta actividad con otros empleos remunerados para sostener su economía cotidiana.

El trabajo que nadie muestra

La imagen del aro de luz esconde jornadas extensas que el informe detalla con precisión. Además de producir el contenido, quienes están en la plataforma gestionan sus redes sociales, editan videos e imágenes, interactúan con sus clientes y estudian el algoritmo. El trabajo requiere una “presencia constante”.

El impacto en la salud mental es concreto: el 61% manifestó sufrir burnout, el 56% ansiedad y un 29% síntomas de depresión, derivados del estigma y la exigencia de disponibilidad.

Violencia digital y vacío legal

El informe también documenta lo que pasa cuando algo sale mal. El 65% es víctima de acoso, más de un tercio padece filtraciones de contenido y el 66% recibió imágenes sexuales no solicitadas.

Georgina Orellano, secretaria general de AMMAR, describe uno de los mecanismos más frecuentes de extorsión: cuando un cliente realiza una transferencia a través de billeteras virtuales, accede al nombre real y los datos de la creadora. Con esa información, algunos las buscan en redes sociales y las amenazan con difundir el contenido a familiares y amigos si no pagan. Muchas dicen que no quisieron denunciar por miedo a la revictimización y a encontrarse con un vacío legal y jurídico en el país.

Lo que el relato del emprendedurismo oculta

Orellano lo sintetiza con claridad en el informe: “Se construye un relato en torno al emprendedurismo, a no necesitar del Estado ni organizarte con otras personas. A ese relato se le suma la idea de que una es su propia jefa y que trabaja muy pocas horas a cambio de dinero. Está la ilusión de un rápido ascenso social.”

El 91% siente que la actividad está estigmatizada, y muchas personas ocultan este trabajo en sus otros empleos por miedo a sufrir despidos o discriminación. La autonomía que promete la plataforma convive con la necesidad de esconder lo que hacés para que no te afecte el resto de la vida.

El informe del CONICET y AMMAR pide reconocimiento laboral, herramientas de formalización tributaria, protección efectiva contra la violencia digital y seguridad jurídica. Lo mínimo para que quienes eligen esta actividad no queden completamente solas ante todo lo que viene después del aro de luz.

Fabian S.
Fabian S.
CEO y fundador de cordobagay.com. Me interesa todo lo relacionado a recursos humanos, el turismo y el marketing digital. Soy Consultor de Social Media con experiencia en diversas plataformas de comunicación digital. Consultor / asesor en proyectos apuntados al segmento LGTBIQA+

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor, ingrese su comentario!
Por favor, escriba aquí su nombre

Comparte este post!

Más para ver
no te lo pierdas