Australia pregunta por primera vez por orientación sexual y género en su censo nacional

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Australia hizo este martes 11 de agosto algo que nunca había hecho en más de un siglo de censos: preguntarle a su población por su orientación sexual y su identidad de género. El formulario, de 66 preguntas, es obligatorio para todas las personas que estuvieran en el país esa noche —ciudadanos, residentes, estudiantes internacionales, turistas—, con la única excepción de diplomáticos extranjeros y sus familias.

Las dos preguntas nuevas apuntan a mayores de 16 años. Para orientación sexual, las opciones son heterosexual, gay o lesbiana, bisexual, “no lo sé”, “prefiero no responder” o un término que cada persona puede escribir por su cuenta. Para identidad de género: hombre, mujer, no binario, “prefiero no responder” o, de nuevo, la opción de definirlo con las propias palabras. A diferencia del resto del cuestionario, estas dos preguntas son opcionales —como pasa históricamente con la de religión—, aunque llegan integradas a un formulario que sí es de carácter obligatorio.

La Oficina Australiana de Estadísticas (ABS) fue clara sobre el objetivo: construir, por primera vez, una fotografía estadística nacional de la población LGBTIQ+ que sirva para diseñar políticas públicas. Hasta ahora, cualquier organismo que quisiera saber cuánta gente LGBT+ vive en Australia tenía que conformarse con estimaciones y encuestas parciales. Con el censo, esa información pasa a integrarse con datos de vivienda, empleo, salud y educación, cruzados a nivel país.

El camino hasta acá no fue lineal. Estas mismas preguntas ya se habían discutido para el censo de 2021 y terminaron cayéndose por decisión del entonces gobierno de coalición conservadora, que las consideró “divisivas”. El actual gobierno laborista, en el poder desde 2022 y que había prometido incluirlas en campaña, dio marcha atrás con esa decisión y las metió en el cuestionario de este año, el primero bajo su gestión.

No completar el censo tiene consecuencias concretas: multas de hasta 364 dólares australianos (unos 220 euros) por día de demora, y de hasta 3.640 dólares australianos (2.225 euros) si se comprueba que alguien mintió a propósito. El gobierno desplegó cerca de 30.000 trabajadores para llegar también a comunidades remotas y personas en situación de calle, y aseguró que las respuestas individuales están protegidas por ley: ningún otro organismo público puede acceder a ellas.

El formulario también sumó otra novedad este año, aunque por fuera del eje LGBT+: ahora permite declarar hasta cuatro ascendencias distintas, contra las dos que se aceptaban antes, pensado para reflejar mejor la diversidad cultural del país. Los primeros resultados del censo, con Australia en 27,8 millones de habitantes según el último dato oficial, se conocerán en junio de 2027.

Matias D.
Matias D.
Diseñador gráfico neto. Amante de los video juegos y de las largas horas de caminata.

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