La generación que aprendió a desear frente a una pantalla ahora tiene que reaprender la intimidad

Fecha:

spot_imgspot_img

Pensalo un segundo: ¿cuántas de tus primeras experiencias de deseo pasaron primero por una pantalla? Un match, un chat subido de tono, un video que llegó antes que cualquier encuentro real. Para buena parte de quienes hoy tienen entre 20 y 35 años, esa fue la puerta de entrada a la sexualidad, y no la excepción. El cuerpo del otro, en carne y hueso, llegó después. A veces mucho después.

Esa manera de aprender a desear dejó marca. Un estudio de Tinder, “The Future of Dating” (2025), encontró que el 69% de los jóvenes se siente más cómodo mostrando vulnerabilidad emocional por mensaje que cara a cara. Es un dato con dos lecturas cruzadas: por un lado, escribir bajó la barrera para animarse a abrirse con alguien. Por otro, dejó a la presencia física en un lugar cada vez más incómodo, casi como una habilidad que se perdió en el camino.

A eso se le suma otra variable, menos hablada pero igual de determinante: la hiperestimulación permanente. El reporte “Digital 2025 Global Overview” de DataReportal calculó que pasamos, en promedio, más de seis horas por día conectados a internet. Ese bombardeo constante de estímulos entrena a la cabeza para esperar respuestas inmediatas y tolerar cero aburrimiento, exactamente lo opuesto a lo que pide un encuentro sexual real: pausas, silencios, tiempos que no se resuelven al instante.

El tema empezó a instalarse incluso en lugares poco esperados. Trojan, la marca de preservativos, lanzó este año la campaña “Placeres Reales” para abrir esta conversación desde un ángulo distinto: no se trata de pelearle a la tecnología, sino de recordarle a esta generación que el placer también se construye con presencia y contacto físico real, no solo con estímulos mediados por una pantalla.

Lo que cambia (y lo que no) para la comunidad LGBT+

Para gran parte de la comunidad LGBT+, las apps y plataformas digitales no fueron solo una comodidad: durante años funcionaron como el espacio más seguro, y a veces el único, para ligar, explorar el deseo o simplemente encontrarse con otra persona parecida en contextos donde mostrarse en la calle no era una opción libre de riesgo. Eso le agrega una capa extra a todo este fenómeno. No alcanza con decir “hay que volver a lo presencial” sin reconocer por qué, para muchos, lo digital fue durante años el único terreno posible.

Aun así, la pregunta de fondo queda en pie para toda la comunidad, sin distinción: si construiste buena parte de tu vida erótica detrás de una pantalla, ¿cómo se entrena hoy la capacidad de estar ahí, en presencia real, sin la posibilidad de cortar, bloquear o cambiar de chat apenas algo incomoda?

No hay una respuesta cerrada, pero el simple hecho de que marcas, estudios y usuarios estén empezando a hacerse esa pregunta ya dice bastante. Aprender a desear frente a una pantalla fue relativamente fácil. Reaprender a hacerlo con otro cuerpo delante, en tiempo real, es la parte que a esta generación todavía le queda pendiente.

Matias D.
Matias D.
Diseñador gráfico neto. Amante de los video juegos y de las largas horas de caminata.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor, ingrese su comentario!
Por favor, escriba aquí su nombre

Comparte este post!

Más para ver
no te lo pierdas