Hablar con una IA no cura la soledad: el estudio que confirma lo que la comunidad LGBT+ ya sabe

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Hace años que las grandes compañías tecnológicas vienen vendiendo la misma promesa: la inteligencia artificial puede ser tu mejor amigo. Un chatbot que siempre tiene tiempo, que nunca juzga, que responde a cualquier hora y que nunca se cansa de escucharte. Para una comunidad como la LGBT+, donde el aislamiento y la soledad siguen siendo problemas estructurales —especialmente entre jóvenes que no salieron del armario, adultos mayores sin red de contención o personas que viven en ciudades pequeñas sin circuito visible—, la promesa sonaba tentadora.

Un estudio acaba de demostrar que es falsa. Peor: que puede hacer daño.

El experimento
Investigadores de la Universidad de Columbia Británica y la Universidad de Pensilvania tomaron 296 estudiantes que cursaban su primer semestre universitario lejos de casa y sus amistades habituales, y los dividieron en tres grupos. El primero escribía en un diario. El segundo intercambiaba mensajes diarios con otro compañero aleatorio que no conocía previamente. El tercero hacía lo propio con un chatbot entrenado para ser lo más amigable, positivo y solidario posible.

El resultado fue claro: quienes tuvieron una relación real con otra persona, aunque fuese a base de mensajes con un desconocido, reportaron niveles de soledad mucho menores al resto. Para quienes escribían en un diario y hablaban con un chatbot, el nivel de soledad se mantuvo prácticamente intacto.

El círculo vicioso

Lo más preocupante no fue ese resultado sino lo que reveló un estudio paralelo: tras un año de análisis en el que más de 2.000 participantes utilizaron chatbots de compañía, la sensación de soledad no solo no decrecía, sino que aumentaba, y esa mayor soledad empujaba a los usuarios a seguir dependiendo del chatbot en un círculo vicioso que, por descontado, solo beneficia a las compañías que quieren vendernos esa idea.

El mecanismo es simple: la falta de un cruce de emociones bidireccional hace que la magia de la interacción social se desmonte. Creemos que necesitamos a alguien que nos diga que sí a todo y que cualquier plan le parezca bien, pero la realidad de nuestro cerebro dista mucho de funcionar así.

Por qué importa para la comunidad LGBT+

La soledad en la comunidad LGBT+ no es igual a la soledad general. Tiene capas. Está el joven gay de 17 años que vive en un pueblo del interior y no puede contarle a nadie quién es. Está la persona trans que perdió vínculos familiares durante su transición. Está el adulto mayor gay que envejeció en una época donde existir era un delito y hoy no tiene cómo armar una red afectiva.

Para todos ellos, la promesa del chatbot amigable tiene una trampa que el estudio acaba de confirmar: la tecnología puede dar la ilusión de compañía sin dar la compañía real. Y esa ilusión, sostenida en el tiempo, no solo no ayuda. Profundiza el problema.

La soledad se cura con vínculos. Los vínculos se construyen con otras personas. Eso, en 2026, sigue siendo irreemplazable.

Fabian S.
Fabian S.
CEO y fundador de cordobagay.com. Me interesa todo lo relacionado a recursos humanos, el turismo y el marketing digital. Soy Consultor de Social Media con experiencia en diversas plataformas de comunicación digital. Consultor / asesor en proyectos apuntados al segmento LGTBIQA+

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