Eugenio Talbot Wright caminaba los pasillos de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UNC en los años 80 con una presencia que no pasaba desapercibida. “Su cuerpo se imponía en los pasillos y andaba siempre con verdades alternativas que te cacheteaban. Siempre te corría de los lugares comunes mostrando otras realidades que en aquellas épocas ni se mencionaban o se hacían con burla”, recuerda hoy Natalia González, directora de la biblioteca de esa misma facultad.
Años después, en la década del 90, la universidad lo expulsó. El motivo: su identidad de género.
Cuatro años después de su muerte, la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UNC decidió que la biblioteca de género y diversidades lleve su nombre. La misma institución que en su momento lo echó hoy lo reivindica. La misma identidad que entonces fue causa de expulsión hoy da nombre a una colección de materiales sobre feminismos, transfeminismos y disidencias sexogenéricas que no para de crecer.
Quién fue Eugenio Talbot Wright
Varón trans, comunicador social, militante por los derechos humanos e hijo y sobrino de víctimas del terrorismo de Estado. Talbot Wright navegó varios frentes a la vez en una época en que los derechos de las disidencias sexuales no estaban reconocidos por ley y quienes se animaban a expresar su identidad muchas veces pagaban con represión y desprecio.
Él mismo narró las discriminaciones y persecuciones que sufrió a lo largo de su vida por ser transexual. Volvió a la UNC en los últimos años de su vida para retomar la carrera de Comunicación Social. También integró organizaciones de derechos humanos y trabajó en la Subsecretaría de Diversidades del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación.

En su casa del barrio Jardín, siempre había una bandera trans en la puerta. Un gesto que para muchos era más que una señal política: era una invitación. “Eugenio fue sinónimo de cercanía, confianza, con quien podías contar. Siempre en la puerta de su casa había una bandera trans, a modo de espacio seguro, para todos aquellos que necesitaban ser escuchados y acompañados”, recuerda Morena Aguirre Moro, vecina y amiga.
Cómo nació el nombre
La colección que hoy lleva su nombre empezó a construirse en 2017, inicialmente como repositorio enfocado en el feminismo y la ley de interrupción voluntaria del embarazo. Con el tiempo incorporó identidad de género, violencia de género y discursos de odio, y creció tanto que las autoridades de la biblioteca decidieron separarla del resto de la colección.
A fines del año pasado, para darle identidad propia, se convocó a un concurso abierto a estudiantes, docentes, no docentes, graduados e investigadores de la FCC-UNC para proponer un nombre. El jurado eligió a Eugenio Talbot Wright.
“El nombre de la colección nació de un gesto colectivo y creativo, en sintonía con las luchas, memorias y experiencias que dan forma a nuestra comunidad”, dice González. Y agrega el peso simbólico de la decisión: “Tener una biblioteca que brinda homenaje a un activista por los derechos humanos tiene mucho impacto en nuestra comunidad, sobre todo en esta facultad tan golpeada en la época de la dictadura.”

Una deuda pendiente
Para la activista Ivanna Aguilera, compañera de lucha de Eugenio, el reconocimiento es valioso pero incompleto si no va acompañado de algo más: ”
Aguilera señala que si bien hay personas trans que estudian en la UNC, todavía existen dificultades concretas para sostener las trayectorias académicas. Eugenio ejerció su militancia en la facultad casi en soledad. “Hoy su historia y muchas otras son revalorizadas por los jóvenes. Y eso es muy valioso para seguir en la promoción de derechos que aún reclamamos.”
La colección “Eugenio Talbot Wright” es una biblioteca pública: cualquier ciudadano puede acceder con DNI y leer en sala. Para retirar materiales a domicilio se debe ser parte de la comunidad universitaria.
La reivindicación llegó tarde. Pero llegó.

