Jesús María tuvo este sábado su primera Marcha del Orgullo, una movilización que reunió a cientos de personas de la ciudad, Colonia Caroya, Sinsacate y otras localidades de la región, junto a organizaciones sociales, espacios de derechos humanos y colectivos de la diversidad que llegaron desde Córdoba Capital y Sierras Chicas. La convocatoria superó las expectativas de sus propias organizadoras.


La concentración arrancó a las 16 en la zona de Paseo del Huerto y Tucumán, frente al Anfiteatro de Doma y Folklore. Desde ahí, la columna avanzó por calle Tucumán, pasó por la Plaza San Martín y el centro de la ciudad, hasta cerrar con un acto en la Explanada del Ferrocarril, escenario Juan Álvarez, con lectura de un documento y la participación de artistas locales.

Uno de los ejes centrales de la marcha fue el pedido de justicia por Luciana Centeno, bailarina de folclore, vecina de Jesús María, fundadora de ATTTA Córdoba y referente histórica de la comunidad travesti-trans de la región, que murió el 29 de agosto pasado a los 40 años. Centeno había sido, además, la primera bailarina trans del Festival Nacional de Doma y Folklore de Jesús María, y militó activamente por la Ley de Identidad de Género y por la implementación real del cupo laboral trans.

Mimí Luz Argüello Lobo, integrante de la comisión organizadora y militante desde los 16 años por la Ley de Identidad de Género, remarcó que buena parte de la violencia hacia Luciana no terminó con su muerte: mientras los videos de su crisis todavía circulaban, generaron comentarios que celebraban su situación y fueron replicados de forma amarillista por medios locales, alimentando discursos de odio. Para Argüello Lobo, esa cadena de violencias institucionales y sociales es la que explica por qué, según sus palabras, “la mataron varias veces”.

La convocatoria se dio bajo la consigna “Ante la violencia, comunidad. Ante el odio, organización”, junto a otras como “Justicia por Luciana Centeno”, “Las vidas trans importan”, “Existimos porque resistimos” y “Ley antidiscriminatoria”. El reclamo no se limitó a la búsqueda de justicia: también apuntó a sostener políticas públicas de salud integral, espacios de acompañamiento y herramientas frente a la violencia y la discriminación que atraviesa la comunidad LGBTIQ+ en ciudades del interior, donde, según señalan las organizadoras, esas políticas suelen ser las primeras en desaparecer ante cualquier ajuste presupuestario.

La marcha contó además con un respaldo institucional inédito para la región: el Concejo Deliberante de Colonia Caroya declaró de Interés Legislativo Municipal la realización de esta primera Marcha del Orgullo, después de que la Comisión Organizadora presentara una nota fundamentada en el ejercicio de los derechos constitucionales de libertad de expresión, reunión y petición a las autoridades.

El clima de la jornada fue descripto como pacífico, diverso y familiar, con fuerte presencia de jóvenes y familias. “Por Luciana. Por todxs” fue una de las consignas que atravesó toda la movilización, en una jornada que sus organizadoras esperan que marque un antes y un después para la comunidad LGBTIQ+ de Jesús María y la región.



