La noche del 23 de septiembre terminó en tragedia para Pedro Ernesto dos Anjos Rodrigues, de 24 años, y su novio, Pedro Henrique Araújo, de 26. El primero era bombero del Corpo de Bombeiros Militar de Río de Janeiro; el segundo, estudiante de Medicina. Ambos volvían en auto de la casa de la madre de Pedro Ernesto hacia Duque de Caxias cuando, según relataron sus familiares, notaron que los estaban siguiendo.
De acuerdo con los testimonios recogidos por medios brasileños, la pareja intentó despistar al vehículo que los perseguía dando vueltas por las calles de la zona. En medio de esa persecución, Pedro Henrique llamó a una familiar para alertarla: “Nos están siguiendo, nos están siguiendo”, alcanzó a decir antes de que se cortara la comunicación.

Cámaras de seguridad registraron parte de lo ocurrido. En las imágenes se ve el auto de las víctimas detenido por unos instantes y a uno de los dos jóvenes siendo trasladado al vehículo de los agresores. Fueron llevados hasta una zona de vegetación del barrio Pantanal, en Duque de Caxias, cerca de las comunidades de Sossego y Cacareco, donde horas después aparecieron sus cuerpos sin vida, junto a varias cápsulas de munición utilizada. El caso quedó en manos de la Delegacia de Homicídios da Baixada Fluminense (DHBF).
El Corpo de Bombeiros Militar del Estado de Río de Janeiro lamentó públicamente la muerte de Pedro Ernesto, remarcando el respeto, la admiración y el compañerismo que, según señalaron, dejó a lo largo de su carrera dedicada a “proteger y salvar vidas”. La institución expresó además su solidaridad con las familias de ambas víctimas.
Pedro Ernesto fue velado y sepultado el 25 de septiembre en el Cementerio Memorial do Rio, en el barrio de Cordovil, mientras que los restos de Pedro Henrique fueron trasladados al estado de Espírito Santo para su despedida. Según trascendió en la cobertura del caso, la policía civil investiga distintas líneas sobre el móvil del crimen, entre ellas una posible disputa familiar por una herencia, sin que hasta el momento haya una conclusión oficial sobre lo sucedido.
La violencia del hecho generó una fuerte conmoción entre familiares, amigos y compañeros de Pedro Ernesto, y volvió a poner el foco en la vulnerabilidad que enfrentan las parejas del mismo sexo en distintas regiones de Brasil, un país que sigue encabezando los rankings mundiales de violencia contra personas LGBTIQ+.

