El “punto G” masculino existe y la ciencia acaba de confirmarlo: dónde está y qué significa

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Durante décadas, el debate sobre el punto G giró casi exclusivamente en torno al placer femenino. Pero un estudio publicado en la revista Andrology acaba de darle nombre y ubicación a algo que muchos ya intuían: los hombres también tienen una zona de concentración nerviosa especialmente sensible, y no está donde la mayoría supone.

El delta del frenillo, la zona que cambia todo

El equipo liderado por Alfonso Cepeda-Emiliani, de la Universidad de Santiago de Compostela, identificó una pequeña región triangular en la parte inferior del pene —donde el glande se une con el cuerpo— que concentra una densidad de terminaciones nerviosas mayor que la del propio glande. La llamaron delta del frenillo, un término que en realidad viene de 2001, cuando el investigador neozelandés Ken McGrath la describió por primera vez.
Según el estudio, en esa zona se superponen ramas nerviosas perineales y dorsales, con alta concentración de haces y receptores corpusculares que generan sensaciones intensamente placenteras. Los corpúsculos sensoriales en esta región se agrupan en conjuntos de hasta 17, mientras que en el glande aparecen de forma más dispersa.

“Nuestro trabajo confirma científicamente la existencia de una región anatómica ventral del pene que actúa como centro de la sensación sexual”, explicaron los investigadores.

Cómo llegaron a esta conclusión

El estudio analizó muestras de tejido mediante microscopía. Incluyó penes de 30 fetos de entre 8 y 24 semanas de gestación, y de 14 adultos de entre 45 y 96 años cuyos cuerpos fueron donados a la ciencia. Los resultados mostraron que el nervio dorsal ya está presente desde las 8 semanas de gestación, mientras que los receptores sensoriales comienzan a identificarse a partir de la semana 16.

El objetivo no era solo localizar la zona, sino entender cómo se desarrolla el sistema nervioso del pene, algo que, según los propios autores, seguía siendo en gran parte desconocido incluso para especialistas.

La pregunta incómoda: ¿y la circuncisión?

El estudio reaviva el debate sobre la circuncisión, ya que el delta del frenillo se encuentra exactamente en la zona donde se realiza ese procedimiento. Algunas técnicas implican incisiones a lo largo de esa área, lo que, si son profundas, podría dañar las redes nerviosas y reducir la sensibilidad sexual.

Un estudio realizado en Bélgica encontró que hombres no circuncidados declaraban sentir más placer al estimular el delta del frenillo. En contraste, una encuesta en Estados Unidos no encontró diferencias en la calidad del orgasmo entre circuncidados y no circuncidados. La discusión está abierta.

Lo que viene después

Los investigadores planean ahora replicar este tipo de análisis en vulvas y clítoris, una anatomía que describen como históricamente ignorada por la ciencia médica. Reconocen que, aunque se han logrado avances en el estudio del pene, la neuroanatomía de la vulva sigue muy poco investigada.

En ese sentido, el hallazgo tiene un valor que va más allá del morbo: pone sobre la mesa cuánto de la anatomía del placer —en todos los cuerpos— todavía no sabemos.

Matias D.
Matias D.
Diseñador gráfico neto. Amante de los video juegos y de las largas horas de caminata.

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