Kane Evans tiene 34 años, es australiano y durante toda su carrera profesional en la National Rugby League (NRL) cargó con un secreto que lo estuvo destruyendo por dentro. Este junio, en pleno Mes del Orgullo, decidió soltarlo. Lo hizo en el programa “100% Footy” de Channel Nine, con una honestidad que paralizó a quienes lo escuchaban.
“Me siento un poco más libre solo por contarlo. Lo he sacado a la luz. He cargado con esto toda mi vida. Estoy aquí hoy para mostrarle a la gente que no tienen por qué vivir así”, dijo Evans.
Las palabras de Evans no fueron las de alguien que simplemente “no había encontrado el momento”. Fueron las de alguien que estuvo al borde. “Tenía tres metas en la vida: jugar en la NRL, comprarles una casa a mis padres y, además, quería suicidarme, porque vivía en un estado de negación desde muy joven. Sabía que soy gay, pero busqué todas las vías posibles para ocultarlo, para ser alguien diferente y para escapar de quien soy”, confesó.
Relató haber sobrevivido a pensamientos suicidas y adicciones motivadas por el desasosiego que sentía. Estaba aterrado de que la gente lo descubriese o de que lo chantajeasen con hacerlo público.
No fue hasta que entró en un programa de ayuda para exjugadores de la Rugby League cuando comenzó a ver la luz: admitió que merecía ser feliz y fue a terapia y rehabilitación.
El resultado es el hombre que se sentó frente a las cámaras este junio. “Siento una paz interior y como si me hubiera quitado un gran peso de encima. Estoy un poco orgulloso de mí mismo y creo que ahora, cuando me mire al espejo, sonreiré y no tendré esos malos pensamientos”, cerró.
Kane Evans se convirtió en el segundo hombre con pasado en la NRL en dar este paso, tres décadas después de que Ian Roberts lo hiciese en 1995. Tras la entrevista, Roberts se pronunció, asegurando sentirse “muy orgulloso” de Evans: “Sé exactamente lo que está pasando, lo que está viviendo, la incertidumbre sobre uno mismo y sobre los demás”.
Treinta años entre un jugador y el siguiente que se animó. Treinta años que dicen todo sobre lo que todavía pesa el armario en el deporte masculino profesional.
La historia de Kane Evans no es solo un gesto de valentía personal. Es un recordatorio de cuántas vidas se dañan en silencio dentro de vestuarios que todavía no saben cómo hacer lugar para todos.

