¿Por qué algunas personas pueden sentir admiración, interés romántico o incluso atracción sexual por individuos que cometieron delitos graves? Aunque resulte difícil de comprender desde una mirada social, la psicología identifica este comportamiento con un nombre específico: hibristofilia.
Se trata de un fenómeno que describe la atracción hacia personas involucradas en conductas criminales o socialmente rechazadas, especialmente cuando se trata de delitos violentos o de gran repercusión mediática.

La hibristofilia ha despertado el interés de investigadores durante décadas, sobre todo por los numerosos casos de asesinos o delincuentes famosos que, aun estando en prisión, recibieron cartas de admiradores, propuestas de matrimonio e incluso establecieron relaciones sentimentales.
¿Qué significa hibristofilia?
El término proviene de las palabras griegas hybrizein (cometer excesos o actos violentos) y philia (afinidad o atracción).
Fue acuñado durante la segunda mitad del siglo XX por el psicólogo y sexólogo estadounidense John Money, quien estudió distintos patrones de atracción dentro del campo de las parafilias.
Sin embargo, los especialistas aclaran que la hibristofilia no debe considerarse automáticamente una enfermedad mental. Puede manifestarse en distintos grados y todavía existen pocas investigaciones científicas que permitan conocer con precisión su frecuencia en la población.
Hibristofilia pasiva y activa
Los psicólogos suelen diferenciar dos formas principales de este fenómeno:
Hibristofilia pasiva: la persona siente fascinación por un criminal sin intentar establecer un vínculo directo. Puede seguir su historia, consumir documentales, leer sobre sus casos o expresar admiración a la distancia.
Hibristofilia activa: implica buscar contacto con el delincuente, enviarle cartas, visitarlo en prisión, mantener correspondencia frecuente o desarrollar una relación afectiva o romántica.
En distintos países se han documentado casos de personas que iniciaron relaciones con condenados por homicidio u otros delitos violentos, llegando incluso a casarse con ellos.

¿Por qué ocurre?
No existe una única explicación para este comportamiento. La psicología propone diferentes factores que pueden influir:
-Patrones de apego desarrollados durante la infancia o la vida adulta.
-Experiencias afectivas marcadas por la inseguridad emocional.
-La necesidad de “salvar” o cambiar a la otra persona.
-La búsqueda de sentirse especial o indispensable para alguien considerado peligroso.
-Un aumento de la autoestima al creer que pueden transformar al otro.
-Fascinación por figuras que desafían las normas sociales.
Algunos especialistas también relacionan este fenómeno con el llamado síndrome de Bonnie y Clyde, inspirado en la famosa pareja de criminales estadounidenses cuya historia fue romantizada por la cultura popular.
Un fenómeno que aún genera interrogantes
El médico forense y psicólogo Bernat-Noël Tiffon sostiene que la hibristofilia no puede reducirse únicamente a una búsqueda del peligro. Detrás de estos vínculos pueden coexistir distintas motivaciones emocionales, como el deseo de cuidar al otro, la necesidad de protagonismo o la fascinación por figuras consideradas transgresoras.
Por su parte, investigadores como Mark Griffiths, profesor de la Universidad de Nottingham Trent, señalan que todavía hacen falta más estudios científicos para comprender completamente este comportamiento, ya que gran parte del conocimiento disponible proviene de casos documentados y entrevistas.
En definitiva, la hibristofilia sigue siendo un fenómeno poco frecuente y complejo que demuestra cómo la atracción humana puede responder a múltiples factores psicológicos, emocionales y sociales, muchas veces alejados de lo que la mayoría considera una relación convencional.

