En el marco de la 26.ª Conferencia Internacional sobre el Sida (AIDS 2026), Grindr for Equality anunció un ambicioso compromiso global: conectar a 10 millones de personas LGBTQ+ con servicios de prevención del VIH antes de 2028, reforzando el acceso a herramientas clave de salud sexual en todo el mundo.
La iniciativa busca reducir las barreras que aún enfrentan muchas personas para acceder a la prevención del VIH y facilitar el contacto con recursos fundamentales como:
– Pruebas de VIH.
– PrEP (profilaxis preexposición).
– DoxyPEP para la prevención de algunas infecciones de transmisión sexual.
– Información confiable sobre salud sexual.
– Derivación a clínicas, centros de salud y organizaciones comunitarias.

El desafío ya no es conocer la PrEP, sino poder acceder a ella
El anuncio está respaldado por el informe “Closing the Gap”, elaborado por Grindr for Equality, que concluye que el principal obstáculo ya no es la falta de conocimiento sobre la PrEP, sino las dificultades para obtenerla, especialmente en un contexto de reducción del financiamiento internacional destinado a programas de prevención del VIH.
Según la organización, mejorar el acceso a estas herramientas resulta fundamental para avanzar hacia una reducción sostenida de nuevas infecciones.
Una plataforma con alcance global
Actualmente, Grindr reúne más de 15 millones de usuarios activos mensuales en 190 países y territorios, convirtiéndose para muchas personas LGBTQ+ no solo en una aplicación para conocer gente, sino también en un canal de acceso a información sobre salud sexual.
Solo durante 2025, Grindr for Equality desarrolló:
-Más de 1.200 campañas dentro de la aplicación.
-En colaboración con 185 organizaciones de 71 países.
-Contenidos disponibles en 40 idiomas.
-Además, desde 2022 contribuyó a la distribución de más de 600.000 pruebas de autodiagnóstico de VIH.
-Fundación Huésped, entre los aliados latinoamericanos
En América Latina, la iniciativa cuenta con el respaldo de diversas organizaciones comunitarias, entre ellas la Fundación Huésped de Argentina, junto con instituciones de Brasil, Chile, Ecuador, Perú y Colombia.
El objetivo común es contribuir a la meta impulsada por ONUSIDA y la Organización Mundial de la Salud (OMS) de poner fin al VIH como problema de salud pública para el año 2030, fortaleciendo el acceso a la prevención, el diagnóstico temprano y la atención sanitaria.

