Un nuevo concepto de gimnasio está generando una fuerte polémica en Estados Unidos. Se trata de espacios exclusivos para hombres que combinan entrenamiento físico con actividades religiosas y que justifican la exclusión de las mujeres como una forma de evitar “distracciones” y fortalecer la disciplina espiritual.
Uno de los casos más conocidos es el de Jeff Hambrecht, un influencer cristiano de Oklahoma City, quien asegura haber superado años de adicción, situaciones de calle y dependencia de la pornografía antes de transformar su vida a través de la fe.
Según relata, una experiencia extramatrimonial ocurrida durante su anterior matrimonio estuvo vinculada al ambiente de un gimnasio tradicional. A partir de esa vivencia concluyó que algunos hombres necesitaban un espacio donde entrenar sin aquello que considera tentaciones.

Un gimnasio inspirado en un versículo bíblico
Con esa idea creó Proverbs 27:17 Fitness, un gimnasio exclusivo para hombres cuyo nombre hace referencia al pasaje bíblico: “El hierro se afila con el hierro, y el hombre con el hombre.”
El proyecto propone mucho más que entrenamiento físico. Sus actividades incluyen:
– Rutinas de musculación.
– Espacios de oración.
– Estudios bíblicos.
– Encuentros de formación espiritual y acompañamiento entre hombres.
Su mensaje promocional invita a los asistentes a: “Entrenar duro, orar aún más y caminar con valentía.”
Una iniciativa que ya tiene imitadores
La propuesta encontró eco en otras ciudades. En Denver, Mitch Parsons anunció la creación de The Remnant, otro gimnasio cristiano exclusivo para hombres.
Parsons explicó que abandonó cuatro gimnasios diferentes porque consideraba que la vestimenta deportiva de algunas mujeres representaba una distracción constante, obligándolo —según sus palabras— a elegir entre entrenar o “proteger sus ojos”.
Entre el apoyo y las críticas
Como era de esperar, la iniciativa rápidamente se volvió viral y despertó opiniones enfrentadas.
Quienes respaldan estos proyectos sostienen que ofrecen una comunidad de apoyo para hombres que desean fortalecer simultáneamente su condición física, su salud mental y su vida espiritual, alejándose de situaciones que consideran perjudiciales.
Sin embargo, las críticas no tardaron en aparecer. Muchos usuarios en redes sociales consideran que el problema no radica en la presencia de mujeres haciendo ejercicio, sino en la responsabilidad individual de cada persona para controlar sus pensamientos y comportamientos.
También hubo quienes señalaron que las mujeres simplemente utilizan ropa deportiva adecuada para entrenar y que atribuirles el rol de “tentación” reproduce estereotipos que trasladan la responsabilidad hacia ellas.
Un debate que trasciende los gimnasios
Más allá de las posiciones enfrentadas, el surgimiento de estos gimnasios vuelve a poner sobre la mesa una discusión más amplia sobre religión, masculinidad, autocontrol y convivencia en espacios compartidos.
Mientras algunos los ven como comunidades de fe y acompañamiento, otros consideran que el concepto parte de una visión problemática de las relaciones entre hombres y mujeres.

