Durante años, militares australianos pudieron ser castigados por mantener relaciones consensuadas con personas del mismo sexo. Algunos perdieron su carrera, otros quedaron con antecedentes disciplinarios y muchos tuvieron que cargar durante décadas con una sanción por algo que hoy no constituye ningún delito.
Más de 30 años después del fin de esa política, Australia comenzó a reparar oficialmente parte de esa historia. Desde el 6 de octubre, integrantes y exintegrantes de las Fuerzas Armadas australianas pueden solicitar la eliminación de antiguas condenas militares relacionadas con relaciones homosexuales consensuadas. Hasta 1992, este tipo de relaciones podía considerarse una infracción dentro del sistema disciplinario militar.
Si el pedido es aprobado, la condena queda jurídicamente anulada, como si nunca hubiera existido.
La medida también contempla a quienes ya murieron. Sus familiares pueden solicitar la eliminación de los registros en nombre de veteranos fallecidos.
También revisarán expulsiones y bajas
La reparación no se limita a las condenas.
Quienes fueron expulsados o se vieron obligados a abandonar las Fuerzas Armadas debido a las antiguas políticas contra la homosexualidad también podrán pedir una revisión de sus antecedentes de servicio.

Durante décadas, esos registros podían contar una historia injusta sobre personas que habían servido a su país. Una relación consensuada podía terminar afectando su carrera militar y quedar asentada oficialmente en su legajo.
Ahora Australia empieza a corregir esos antecedentes.
El último sistema que faltaba
La decisión también pone fin a una diferencia dentro del propio sistema australiano.
Varios estados y territorios ya habían creado mecanismos para eliminar antiguas condenas por relaciones homosexuales consensuadas. El sistema militar era la última jurisdicción que todavía no contaba con un procedimiento equivalente.
El gobierno australiano reconoció que aquellas políticas fueron discriminatorias y que tuvieron consecuencias que se extendieron mucho más allá del momento de la condena. Las personas afectadas también enfrentaron consecuencias sobre sus familias y sus vidas profesionales.
Además, durante 2026 está previsto que el gobierno presente una disculpa formal por las políticas históricas de las Fuerzas Armadas contra las personas homosexuales.
Una reparación que llega décadas después
Para muchos de los afectados, el reconocimiento llega tarde. Algunas de esas personas ya murieron y serán sus familiares quienes puedan iniciar el trámite.
Pero existe una diferencia concreta entre conservar una condena en un registro militar y eliminarla oficialmente.
Durante años, el Estado australiano dejó asentado que determinadas relaciones entre personas del mismo sexo podían convertir a un militar en infractor.
Ahora empieza a cambiar ese registro.
Porque aquellas personas no fueron delincuentes por amar, desear o mantener una relación consensuada con alguien de su mismo sexo. La propia Australia está corrigiendo, décadas después, lo que sus instituciones escribieron sobre ellas

