En los últimos días, la comunidad de Malvinas Argentinas fue escenario de una seguidilla de mensajes discriminatorios contra dos vecinos de la localidad, a raíz de su orientación sexual y su vínculo matrimonial. Los hechos se dieron en “Hora 25”, una página pública de Facebook pensada como espacio de debate comunitario, que terminó siendo usada para difundir mensajes de odio y descalificación personal.
Todo empezó el 9 de julio, en una publicación sobre pobreza y gestión política. Uno de los vecinos afectados participó del debate y una usuaria identificada como “Lore Tamagna” le respondió vinculando directamente su orientación sexual y la de su esposo con una supuesta incapacidad para ocupar cargos públicos. Entre sus frases quedaron registradas expresiones como “no voy a votar personas Gay”, “¿No podemos ser normales?” y “que soy homofóbica y capaz lo sea”.

La situación no quedó ahí. El 17 de julio, cuando otro de los afectados publicó un comunicado pidiendo respeto y rechazando el uso de su vida privada como argumento político, la misma usuaria redobló la apuesta. Calificó la relación entre ambos como “un hombre grande acostándose con otro hombre”, sostuvo que “no a todos nos gusta” y usó el hecho de que la pareja tiene hijos pequeños para justificar su rechazo. También afirmó, sin ninguna prueba, que la familia de uno de los denunciantes vive de “cargos eternos” y “acomodos”.
Los comentarios eran visibles para cientos de vecinos y generaron malestar en la comunidad. Varios usuarios intentaron marcarle a la mujer el carácter discriminatorio de sus dichos, pero ella redobló la postura: “me hago súper cargo de lo que digo y lo repito”, escribió. Después, en un mensaje enviado por Messenger, agregó: “no tengo de qué arrepentirme, es lo que siempre les dije en la cara”, y sumó una frase que los afectados interpretaron como una amenaza de persistencia: “hoy es mi cumple pero ya los voy a atender uno por uno”.

Los dos vecinos, con trayectoria reconocida en el ámbito local, señalaron que estas expresiones no solo afectan su dignidad y su honor, sino que generan un clima de violencia simbólica que impacta en lo cotidiano, lo familiar y lo profesional. Remarcaron que el hecho de que todo haya ocurrido en un ámbito local, donde son conocidos, potencia el daño emocional y reputacional. Ya radicaron la denuncia correspondiente y pidieron a las autoridades que se preserven las pruebas digitales y se investigue lo sucedido.
Este episodio vuelve a poner sobre la mesa una deuda pendiente: Córdoba sigue sin una ley antidiscriminatoria propia. Sin una norma específica, casos como este quedan librados a denuncias penales genéricas, sin un marco que reconozca puntualmente la discriminación por orientación sexual o identidad de género como agravante. Organizaciones y militantes LGBTQ+ vienen reclamando hace años una legislación que la provincia todavía no sancionó, mientras hechos como el de Malvinas Argentinas se repiten en distintos puntos del territorio cordobés.

