Los números llaman la atención. Durante los primeros meses de 2026, en República Dominicana se distribuyeron más de 4,2 millones de preservativos y cerca de 3,7 millones de lubricantes, según datos difundidos en el país en el marco de las políticas de prevención y cuidado de la salud sexual.
Las cifras reflejan la importancia que continúa teniendo el acceso a herramientas de prevención para combatir el VIH y otras infecciones de transmisión sexual.

El preservativo sigue siendo una herramienta fundamental
Hablar de sexualidad también implica hablar de cuidado. El uso correcto del preservativo es una de las herramientas fundamentales para reducir el riesgo de transmisión del VIH y de otras infecciones de transmisión sexual. El acceso gratuito o facilitado a estos insumos resulta especialmente importante para aquellas personas y comunidades que enfrentan mayores dificultades económicas o sociales para acceder a ellos.
Pero las cifras también abren la puerta a una conversación que muchas veces sigue rodeada de prejuicios: el uso de lubricantes como parte del cuidado y el bienestar sexual.

El lubricante también forma parte de la salud sexual
Durante mucho tiempo, el lubricante fue asociado exclusivamente con determinados tipos de prácticas sexuales. Sin embargo, su utilización forma parte de una conversación mucho más amplia sobre comodidad, bienestar, placer y cuidado.
La distribución de cerca de 3,7 millones de unidades durante 2026 demuestra la dimensión que estos productos tienen dentro de las estrategias de salud sexual desarrolladas en República Dominicana.
Para muchas personas, especialmente dentro de la comunidad LGBT+, acceder a información clara y a herramientas de prevención puede marcar una diferencia fundamental.
Sexo, placer y cuidado: una conversación sin tabúes
La prevención no debería estar enfrentada al placer. De hecho, hablar abiertamente sobre sexualidad permite tomar decisiones más informadas y responsables. El preservativo y el lubricante pueden formar parte de una experiencia sexual más segura y confortable cuando se utilizan adecuadamente.
En los últimos años, distintas campañas en América Latina han comenzado a promover una conversación más abierta sobre la salud sexual, alejándose del miedo y la vergüenza para incorporar conceptos como el autocuidado, la información y el consentimiento.

La comparación con Argentina resulta inevitable
En Argentina las organizaciones especializadas vienen alertando sobre un fuerte debilitamiento de las estrategias nacionales de salud sexual durante el gobierno de Javier Milei. Según datos analizados por distintas organizaciones y medios, durante 2025 el Estado nacional no distribuyó preservativos y también se redujeron o interrumpieron acciones de prevención, testeo y difusión vinculadas al VIH y otras infecciones de transmisión sexual. La situación genera preocupación en un contexto de aumento de casos de sífilis y otras ITS, y reabre un debate fundamental: la prevención no puede depender exclusivamente de la capacidad económica de cada persona, sino que requiere políticas públicas sostenidas, información y acceso gratuito a las herramientas de cuidado.
Porque cuidarse también puede ser parte del disfrute. Y porque una sexualidad saludable comienza, muchas veces, con algo tan simple como tener la información y las herramientas necesarias para tomar nuestras propias decisiones.



