El New York Post publicó fotos de Gallant, candidato democrata, modelando arneses, collares y otros elementos de bondage para Mr. S Leather, una tienda fetichista de San Francisco. Las imágenes estuvieron colgadas en la web de la marca entre 2011 y 2020, mientras Gallant servía como piloto de helicóptero Black Hawk en la Guardia Nacional. El candidato no negó ser él en las fotos. Su abogada, Sara Azari, confirmó la autenticidad del material y explicó que se trató de una sesión privada y consensuada con su pareja de ese entonces, y que el uso comercial de esas imágenes había sido autorizado solo de forma puntual, nunca la circulación descontrolada que terminó llegando incluso a sitios pornográficos ajenos a la marca.


La reacción fue, en buena medida, contraria a la que buscaba el Post. Medios como Advocate y Out recogieron una ola de comentarios que celebraban las fotos, y otros directamente plantearon que el verdadero problema no era el pasado de Gallant sino el intento de usarlo en su contra por el simple hecho de ser gay.


Quién es Chris Gallant
Lejos del ruido mediático, la biografía de Gallant es la de alguien que construyó su identidad política alrededor de la palabra “servicio”. Se unió a la Guardia Nacional del Ejército de Nueva York a los 17 años, fue desplegado varias veces en Kuwait, trabajó como controlador de tráfico aéreo para la FAA y hoy además es líder sindical y bombero voluntario.


Su discurso de campaña gira en torno al costo de vida en Long Island, un tema que vive en carne propia. En una descripción que compartió públicamente, contó que al volver de un despliegue entre 2022 y 2023 notó que lo que antes le llenaba un carrito de supermercado por 150 dólares apenas le alcanzaba, al regresar, para llenar una bolsa. También apunta contra el voto de LaLota a favor de una ley que, según Gallant, recorta Medicaid mientras beneficia con exenciones impositivas a los sectores más ricos.


Se define como un demócrata moderado en un distrito que históricamente vota en contra del progresismo más identitario; de hecho, la demócrata que compitió en la elección anterior perdió por diez puntos tras ser señalada como demasiado “woke“. Gallant parece tenerlo claro: su estrategia pasa por el territorio, con encuentros abiertos casi a diario en todo el distrito, más que por pelear la agenda nacional.


Con menos chances que LaLota según las encuestas, Gallant llega a esta elección con algo que pocos candidatos gay logran: que un intento de escándalo sexual termine funcionando como prueba de autenticidad en lugar de vergüenza.


Pero no nos quedamos con fotitos inocentes de su pasado en el mundo fetichista de solo con arnés. Conseguimos las que nos gusta ver y admirar lo bien armado que esta el ex soldado de la Guardia Nacional y a quien seguramente votaríamos ciegamente.
















